Después de meses de cuentos, ensayos, preparativos, idas de aquí para allá, cambios de última hora y de preguntarnos cinco minutos antes de empezar la actuación si realmente recordamos el principio de la historia que llevamos meses contando, ha llegado el momento de echar el freno.
Ensueños inicia
ahora una pausa estival.
No porque se nos hayan terminado las
historias —casi imposible—, sino porque hasta los narradores necesitan de
vez en cuando sentarse al otro lado del cuento, escuchar el rumor del mar, la
conversación de una terraza o el silencio de una siesta para llenar de nuevo la
mochila de palabras.
Gracias por vuestra presencia en cada sesión, por vuestra atención, por vuestras risas en los momentos adecuados (y también en algunos inesperados), por los aplausos y por esa complicidad que convierte cada actuación en algo único.
Ahora toca descansar, recargar imaginación, coleccionar nuevas anécdotas y dejar que los cuentos se aireen un poco al sol del verano.








